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domingo, 15 de abril de 2012

"LA GENTE QUE ME GUSTA"


" Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. 

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios. 

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio. 

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. 

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.  

A estos los llamo mis amigos.  

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.  

Me gusta la gente que con su energía, contagia.  

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.  

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. 

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. 

La gente que lucha contra adversidades. 

Me gusta la gente que busca soluciones. 

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad. 

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. 

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE. 

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido."

(Mario Benedetti) 

domingo, 18 de diciembre de 2011

¿CÓMO SER REY MAGO?


NAVIDADES FORZOSAS (Pedro P. Sacristan)

     Hubo una vez un hombre tan harto de ver tantas cosas malas por el mundo, que una Navidad deseó que todo el mundo fuera bueno y tuviera espíritu navideño. Y resultó que, mágicamente, su deseo se vio cumplido. Cuando salió a la calle, todo el mundo parecía feliz y nadie era capaz de hacer mal. Unos niños tiraron piedras a un perro pero, por el aire, las piedras se convirtieron en nieve; un hombre cruzó la calle despistado, y cuando el conductor sacó medio cuerpo por la ventanilla para gritar algo, le dio los buenos días y le deseó felices fiestas; y hasta una mujer rica que caminaba envuelta en su abrigo de pieles, al pasar junto a un mendigo, cuando parecía que iba proteger aún más su bolso, lo agarró y se lo dio lleno, con todo el dinero y las joyas.

     Nuestro navideño hombre estaba feliz, pero la cosa cambió cuando fue a pagar en el supermercado. Le atendió aquella cajera que lo estaba pasando tan mal por falta de dinero, y pensó en dejarle de propina lo justo para poder tomarse luego un chocolate caliente, pero antes de darse cuenta, sin saber muy bien cómo, le había dejado de propina todo el dinero que llevaba encima. Y si aquello no le hizo mucha gracia, menos aún le gustó cuando en lugar de ir al gimnasio subió al autobús que iba a la prisión y se pasó un par de horas visitando peligrosos delincuentes encarcelados, y otro par de horas escuchando la pesada charla de una anciana solitaria en el asilo, en lugar de ir a ver una preciosa obra de teatro sobre la Navidad, tal y como había previsto.

     Molesto por todo aquello, sin saber qué le empujaba a obrar así, empezó a comprobar que todo el mundo tenía aquel perfecto espíritu navideño gracias a que se había cumplido su deseo. Pero igual que él mismo, casi nadie estaba a gusto haciendo todas aquellas justas y generosas cosas. Entonces se dio cuenta de lo injusto que había sido su deseo: había pedido que todos mejoraran, que el mundo se hiciera bueno, cuando él estaba realmente lejos de ser así. Durante años se había creído bueno y justo, pero habían bastado un par de días para demostrarle que era como todos, sólo un poco bueno, sólo un poco generoso, sólo un poco justo... y lo peor de todo, no quería que aquello cambiase.

     Hay quien dice que todos somos como ese hombre. También hay locos que dicen que bastaría con que un hombre cambie para cambiar el mundo. Y algunos, mis favoritos, dicen que ya ha llegado la hora de cambiar a ese hombre sólo un poco bueno que llevamos con nosotros a todas partes.

 --><--

Hace 2011 años (ya casi 2012), los Reyes Magos recorrieron un largo camino para ofrecerle al niño pobre que nació en un pesebre oro, incienso y mirra. Podríamos pensar que cualquier otro presente hubiera sido igual de importante, pero no es verdad. Con estos presentes querían reconocer y dar voz a ese niño pobre, querían asignarle el nombre que le correspondía como Rey, Dios y Hombre (simbolizado con el oro, el incienso y  la mirra). Se acercaron a Él y le reconocieron su Nombre. 

En esta Navidad (y a lo largo del año) no solamente hay que darse cuenta de las injustas realidades que nos rodean, sino que hay que acercarse a ellas y tomar partido. Hay que reconocerlas y ponerles voz, nombre, dirección… Cada uno debe reflexionar sobre las maneras en que puede acercarse a los que lo necesitan. Acercarse y darles esa dignidad y esa importancia que de alguna manera se les ha negado. Acercándonos a ellos les haremos “visibles”, aunque todos los días nos crucemos o estemos con ellos. Porque la Navidad es de todos y para todos. Porque todos juntos podemos conseguir que brille la luz y ser ejemplo, con nuestros actos, para los que tenemos alrededor.

Para dar voz a los “sin voz”, nombre a los “sin nombre”, caricias a los “rechazados”, sustento a los carecen de ello… “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, pueden cambiar el Mundo” (proverbio africano).

¿Cómo puedo ser Rey Mago? Cada uno encuentra su propia respuesta. 


sábado, 3 de diciembre de 2011

LA FUERZA DE LAS PEQUEÑAS Y SIMPLES COSAS

     Cuando nadie mira, en la soledad de la habitación, del cuarto, del corazón... uno se desenmascara. Uno olvida el disfraz, la armadura y la lanza y vuelve al origen.

     Busca en cajones crayones con los que proyectar su origen, sus sueños... Busca una sábana que teñir y que le arrope en la oscuridad de la noche.

     A veces, en el cajón, junto a los crayones hay pequeñas cosas que no se sabe dónde colocar. A veces inservibles, otras, tan importantes que no se puede cerrar el cajón. ¿Por qué no hacer un collage con todas?

     Quizá, a la luz de la mañana, sólo quede una sábana arrugada y cada cosa colocada en su sitio. Quizá, a la luz  de la mañana. Quizá.

 


     Pequeñas cosas, simples cosas que guardar en el corazón y que son la brújula del pasado, del recuerdo... a veces blanco, a veces negro, a veces multicolor...

"(...) Uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida,
              y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas (...)"

     También comprende cuán importante es haber encontrado la esencia que mueve la vida, la propia vida. Al menos uno sabe hacia dónde dirigirse. Qué camino escoger, eso ya, es otro cantar.


Papá Dembo es tan grande como un baobab
y es el más sabio de toda la aldea.
Papá Dembo es mi abuelo 
y cuenta las historias mejor que nadie.
-Dime, Papá Dembo, dime, ¿de qué color es África?
- ¿África, pequeño Chaka?
África es negra como mi piel,
y roja como la tierra,
y blanca como la luz del medio día,
y azul como las sombras del atardecer,
y amarilla como el gran río, 
y verde como las hojas de las palmeras.
África, pequeño Chaka,
tiene todos los colores de la vida.
(...)
-¡Pero, Papá Dembo,
yo no quiero que te mueras nunca!
- La muerte, pequeño Chaka, 
la muerte es un vestido que todo el mundo
se pondrá algún día.
Pero el mañana está aún lejos
y a mí me quedan aún por delante
muchos días, meses y años
para contarte más historias que te harán
guardar en el corazón el recuerdo de África.
Y puede que más adelante,
cuando tú tengas mi edad, pequeño Chaka,
seas tú el que le cuentes a tu nieto
las historias de Papá Dembo.
Entonces, allá donde yo esté, sonreiré feliz.
(África, pequeño Chaka... Marie Sellier & Marion Lesage. Ed. Edelvives)


lunes, 4 de abril de 2011

UNO CRECE - Susana Carrizo


Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio.

Uno crece...
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene
aplomo de vivirla.
Cuando acepta su destino, pero tiene la
voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
construyendo lo que tiene por delante y
proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando supera, se valora, y sabe dar frutos.

Uno crece cuando abre camino dejando
huellas, asimila experiencias... ¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes,
cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación, sensible por temperamento...
¡Y humano por nacimiento!..
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y
marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones,
capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor...!

Uno crece ayudando a sus semejantes,
conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces...
Uno Crece

domingo, 20 de febrero de 2011

TODO ESTÁ EN NUESTRAS MANOS

Aprender conlleva un sacrificio, sacrificio de uno mismo y también de los demás. Toda acción tiene su consecuencia. La vida de cada cuál influye sobre la de los demás. La vida de cada uno marca el ritmo del Mundo. Todo está en nuestras manos.

 Ante las acciones de los demás podemos ver lo aparente o intentar entender porqué lo hicieron, lo dijeron... Lo segundo lleva más tiempo, es más duro, pero también es más justo.
Lo que no quieras que te hagan a ti...

domingo, 9 de enero de 2011

"CAMBIA, TODO CAMBIA" - Julio Numhausen (Cantada por Mercedes Sosa)

Después de escuchar la canción una vez más, después de conocerla desde hace 12 años, después de este periodo vacacional...


 1 de enero, comienza un nuevo año y con él nuevas ilusiones, proyectos, esperanzas, empresas… rutinas. Cambiamos de año y parece que vamos a cambiar de vida, pero lo único que cambiamos es de horarios, de menús, de carácter (por la falta de sueño), de talla (por los excesos en las comidas)…

Ponemos un año más en la fecha pero la rutina continua siendo la misma: me levanto, me aseo, desayuno, al trabajo (con algún que otro disgusto, o muchos, depende del día), almuerzo, de vuelta a trabajar, a casa (o al gimnasio, la academia…), tareas propias de la casa, cena, contar ovejas y vuelta a empezar.

Así día tras día, y parece que siempre es lo mismo, pero no siempre es igual. Hay días de alegrías, de sobresaltos, de emociones, de disgustos, de riñas, de acuerdos, de desacuerdos, de caricias, de desencantos…

Hay días que añoras a alguien porque en lo que va de día no le has visto (y le ves a diario); hay días que te acuerdas constantemente de alguien pero cuando quieres llamarle o mandarle un mail ya estás contando ovejas; hay días que aprendes de un renacuajo el valor de la amistad, del compromiso; hay días que te inunda el corazón un “buenos días”; hay días en los que un extraño consuela tus lágrimas con una sonrisa; hay días… Hay tantos días en el año que ninguno se repite.

Estamos rodeados de personas, nunca estamos solos (aunque así nos sintamos), siempre hay alguien a nuestro lado (conocido o no) que provoca en nosotros una reacción, nos hace pensar, cuestionarnos, disfrutar, sonreír, discutir, rebatir, soñar… Todos provocamos un cambio en los demás.

Al final todo cambia, como dice la canción: nuestro peinado, nuestra figura, nuestra ropa, nuestra edad, nuestro modo de pensar, de creer, nuestro modo de amar, nuestro modo de actuar… Aunque pensemos que siempre somos los mismos. Los mismos sí, pero los mismos que los que somos en el instante en el que lo pensamos, porque un instante antes hemos visto cómo un adolescente ayudaba a cruzar la calle a un anciano y… nuestro concepto sobre los “bárbaros adolescentes” ya no es el mismo.

Cambia, todo cambia, y lo extraño no es que yo cambie, sino que continuara siendo la misma persona. Eso solamente tiene una explicación y es que no he vivido, que he muerto. ¡No, gracias! Quiero cambiar, y estoy orgullosa de hacerlo cada día. Poco a poco voy aprendiendo cosas, acumulando vivencias, coleccionando recuerdos. Poco a poco voy conformando la persona que soy ahora mismo, en este mismo instante; en el instante posterior ya he cambiado.

Pasa la vida y el ritmo frenético que nos hemos impuesto para vivir y no quedar fuera “del sistema”, hace que haya personas que no veamos hace tiempo, con las que se haya enfriado la relación, que haya ausencia de ella… Y en ocasiones, esto supone una ruptura. Y con la ruptura el dolor de la falta de comunicación, de los errores que demonizamos y que nos demonizan, de la falta de “casamiento” entre nuestro cambio y el de los otros, entre lo dispares de las vidas (antes, quizá parejas).

Y cambia, todo cambia, y como dice la canción “(…) y lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana, así como cambio yo, en esta tierra lejana (…) Pero no cambia mi amor, por más lejos que me encuentre. Ni el recuerdo ni el dolor, de mi pueblo y de mi gente (…)”.
Cambia, todo cambia. Llevo algo más de una hora pensando, cambiando; llevo más de una hora intentando perdonar el cambio, lo estoy consiguiendo. Pido disculpas por el mío.

Llevo varios días intentando disfrutar del cambio de la vida, de cómo ha cambiado el mismo día con un año de diferencia. El cambio duele, escuece, intento volver al vaso medio lleno, a la colección de recuerdos, a mi riqueza de vivencias, a mi vida… ¡No quiero estar muerta!

Gracias a Dios por el cambio, porque cambie la vida, porque escueza, porque alegre, porque nos haga plenos, porque nos cree retos… Gracias a Dios por la vida.