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domingo, 10 de julio de 2011

CUANDO NADA ES LO QUE PARECE

PUEBLOS 31: SENEGAL - LA CARA Y LA CRUZ

Talibés: los niños de la calle

Sophie Hélène Lebeuf
Jueves 17 de abril de 2008, por Revista Pueblos

Cada día que Alá nos da, Abdulaye pide limosna en Yoff, un barrio de Dakar. Un gesto que repite, lata de conserva en mano, desde hace cuatro años. Apenas tiene 12 años. Su compañero, Mor, que no sabe su edad, hace lo mismo desde hace dos años. Su situación no es única. Según las Organizaciones No Gubernamentales, Senegal cuenta con unos 100.000 de estos talibés mendigantes.

El sentido original de la palabra talibé designa a un joven, generalmente de entre 3 y 23 años, que aprende el Corán con un maestro, el marabú. Sin embargo, aquí, con el paso de los años, el término casi se ha convertido en sinónimo de niño de la calle. “Nunca he visto tantos talibés mendigando como en Senegal”, afirma Yannick Girardin, un cooperante del Centro Canadiense de Estudios y de Cooperación Internacional (CECI) que trabaja con los talibés. “Me pregunto si este fenómeno es sobre todo una especificidad cultural de la sociedad senegalesa más que una manifestación de la pobreza”, se cuestiona después de haber estado en Malí, Burkina Faso, Guinea y Guinea-Bissau.
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Foto: Conchi Abascal
En las grandes ciudades senegalesas los talibés son omnipresentes. Vestidos con camisetas sucias, a menudo demasiado grandes y destrozadas, llevan sandalias o van descalzos. A veces, se pueden ver heridas en sus cráneos. Piden dinero a los viandantes, se apoyan en las ventanillas abiertas de los automóviles, tienden la mano en los autobuses de las estaciones. Cada vez que uno de ellos me aborda, se me encoge el corazón.
Los talibés de Dakar, la capital, te miran fijamente, sin abrir la boca. En Saint Louis, donde muchas organizaciones alfabetizan a los talibés, algunos de ellos les dirigen algunas palabras en francés a los turistas: “comer”, “dinero para los pequeños talibés”, por ejemplo. Otros van más allá. Cuando salía de un taxi, un chico de unos 7 años me cogió la mano y la estrechó fuertemente. Enarbolando una gran sonrisa, me susurró “te quiero”, en el oído, mientras me apretaba aún más.
Una realidad que ha cambiado
“Al principio, casi cada pueblo disponía en las proximidades de una escuela coránica dirigida por un marabú”, explica el Sr. Girardin. “Los padres le pagaban una módica suma y los talibés trabajaban en su campo”. Las dificultades económicas han modificado verdaderamente esta realidad al cabo de las últimas décadas, favoreciendo el éxodo rural de los marabús hacia, por ejemplo, Sant Louis, lugar de enseñanza coránica por excelencia en el país.
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Foto: Conchi Abascal
“En el campo, nos encontramos todavía con la daara tradicional: los niños abandonan sus casas por la mañana para ir a la escuela coránica, pero regresan después. La diferencia radica en que en las ciudades, a menudo los talibés son confiados a marabús que tienen pocos medios para satisfacer sus necesidades”, comenta Mamadou Ly, coordinador del proyecto Alpha en la Fundación Paul Gérin-Lajoie.
Minoritarios, ciertos marabús reconocidos son remunerados por los padres y prohíben mendigar a sus protegidos. Sin embargo, de manera general, un talibé debe reportar entre 200 y 500 francos CFA por día, lo que equivale a algo menos de un euro. Pueden traer también terrones de azúcar o arroz, que pueden ser vendidos en el mercado. Según los criterios senegaleses, esta actividad puede revelarse lucrativa para un marabú que tenga entre una treintena y una cincuentena de talibés bajo su cuidado.
Al anochecer, algunos talibés son excluidos de la daara o incluso golpeados si traen demasiado poco dinero, comenta Julie Grenier, responsable del programa de talibés en la Fundación Paul Gérin-Lajoie. Sin embargo Yannick Girardin advierte que hay que tener cuidado con las generalizaciones.
Una jornada en la vida de un talibé
En pie antes del alba, Abdulaye y Mor, como los otros 26 talibés que viven en la daara del marabú Ablaye Diop, alternan los períodos de estudio del Corán (nueve horas en total) con las horas destinadas a pedir, también numerosas. Les quedan entonces seis horas para dormir, allí mismo en el suelo, amontonados los unos sobre los otros en una “habitación” que apenas debe medir más de 13 metros cuadrados. Una pieza con dos muros, uno de chapa ondulada, como el techo, el otro de piedra. Algunas carteras escolares colgadas del muro, ningún mueble.
Al lado, la habitación del marabú (muy reticente a mi presencia) tiene las mismas dimensiones, pero desde la puerta abierta se puede ver una cama doble. La escuela coránica cuenta con una tercera pieza, el baño. Cubierto de arena, como la calle, el patio se encuentra en el centro del daara; dos cabras y dos gallinas se pasean por él. Hay un grifo a la entrada de la casa: los jóvenes pueden beber el agua o utilizarla para lavarse, una suerte de la que no disfrutan todos los talibés.
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Foto: Conchi Abascal
Una salud deficiente
Las carencias alimenticias debidas a la pobreza provocan problemas de salud generales y perjudican el desarrollo físico e intelectual de los chavales, subraya Yannick Girardin. Una situación que se complica además con las difíciles condiciones sanitarias y la gran promiscuidad en el seno de los daaras.
“En la estación fría”, explica, “los niños no duermen bien porque no hay mantas, acumulan el cansancio y caen enfermos: resfriados, bronquitis. En la estación calurosa, tienen dermatitis, como la sarna, causada por la falta de higiene. Como el acceso al agua es difícil, no se lavan a menudo. Como no tienen ropa de repuesto, se quedan con la misma durante semanas. Por otro lado, enfermedades no diagnosticadas pueden agravarse y, en ciertos casos, dejar secuelas permanentes”. “Siempre hay dos o tres niños enfermos por daara, relata Julie Grenier, debería anotar en mi agenda cada vez que me entero que un talibé ha muerto”.
¿Qué hace el Gobierno?
En noviembre de 2004, la ministra de la Familia, de Desarrollo Social y de la Solidaridad Nacional de Senegal, Aïda Mbodj, se opuso a la mendicidad de los talibés. “En Dakar, los talibés son utilizados por los marabús para fines personales. No aprenden nada más que a mendigar. Así, son expuestos al robo y a la delincuencia”, afirmó.
“En Senegal, la frontera entre los dominios políticos y religiosos parece permeable”, replica, sin embargo, Yannick Girardin. Julie Grenier comparte la misma visión: “El Gobierno es elegido gracias a la religión. El presidente Abdulaye Wade tiene su propio marabú en Touba”, ciudad que llaman la Meca de Senegal. “Touba acepta los talibés, entonces el Gobierno también”.
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Foto: Conchi Abascal
Incluso no confiando mucho en esta vía, el cooperante del CECI juzga la intervención del Estado como indispensable para mejorar la suerte de los talibés. Según él, haría falta antes que nada una ley que recogiera una normativa en torno a los daaras. “Quien desea abrir un jardín de infancia debe seguir numerosas normas para garantizar la calidad de la enseñanza, la competencia de los monitores, etc. Sin embargo, cualquiera puede, sin ninguna restricción, decirse marabú, abrir un daara y enseñar el Corán. Esto es una puerta abierta para los abusos y que permite a quien sea reclutar niños para vivir a su costa”, juzga Yannick Girardin.
¿Hay esperanza?
A pesar de toda la buena voluntad de las Organizaciones No Gubernamentales, el desafío es enorme.“No creo que el trabajo que nosotros efectuamos pueda aportar una solución duradera a este problema”, admite el Sr. Girardin. “La amplitud del fenómeno requiere más que una intervención localizada. No obstante, con los recursos que tenemos a nuestra disposición, intentamos mejorar la suerte de algunos talibés. Esperamos que nuestras acciones susciten una reflexión en el seno de la población, que pueda llevar a una movilización más grande y favorecer la emergencia de nuevos comportamientos sociales hacia los talibés”.
“Los talibés son niños abandonados por el mundo moderno y sin embargo tienen una excelente disposición para el estudio”, constata por su parte el Sr. Ly. “Muchos se distinguen por sus resultados y pueden ser enviados a la escuela tradicional o a seguir una formación profesional. Sin embargo esto sólo ocurre con una minoría, ya que a menudo nos encontramos con reticencias por parte de los padres, cuyo deseo inicial es el de enviarlos a un daara junto a un marabú”.
¿Qué será de los talibés cuando sean adultos? “Es lo que me pregunto desde mi llegada y nadie me ha dado una respuesta precisa y satisfactoria”, admite Yannick Girardin. Si no se les alfabetiza, si no poseen una educación de base ni una formación profesional, ¿qué pueden hacer? Muchos de ellos se convierten seguramente en pequeños vendedores ambulantes y se integran en la economía informal. A buen seguro, un cierto porcentaje engrosará las estadísticas de desempleo”, concluye.

Este artículo ha sido publicado originalmente por Radio Canada : www.radio-canada.ca. Original en francés, traducido para Pueblos por Belén Cuadrado. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 31 de la Revista Pueblos, marzo de 2008.


domingo, 13 de marzo de 2011

ENFERMEDADES: EL SIDA INFANTIL - 40 días con los 40 últimos

KENIACapital: Nairobi
Población: 38,549,710 hab
Esperanza de vida: 54 años

LOS NIÑOS AFRICANOS MUEREN DE SIDA CUANDO SE PODRÍA EVITAR
¿Por qué se trata de distinta manera a una mujer embarazada con SIDA en España, que a otra en África? ¿Por qué los niños africanos no reciben la misma asistencia que los de Europa?
Kenia es el quinto país del mundo con más personas infectadas por el VIH.
El SIDA infantil está prácticamente erradicado en Europa porque se sabe cómo hacerlo, sin embargo en África todavía no se aplican las mismas medidas y cientos de miles de niños siguen infectándose y falleciendo a consecuencia de la enfermedad.
Las tres grandes vías de contagio de una madre con VIH a un niño son durante el embarazo, durante el parto o a través de la lactancia. Si evitas ese contagio consigues una generación entera sana. En 2006 se infectaron 530.000 niños en el mundo, de estos, menos de 200 se encontraban en Europa.
En los países enriquecidos, una vez que se demostró que la leche materna podía infectar a los bebés, se contraindicó la lactancia natural y se apoyó a las madres con suministro de leche artificial. Sin embargo, en África, los gobiernos pagan en los mejores casos, la medicación para la tuberculosis, para el sida, las vacunas, pero no la leche en polvo. Si una madre con VIH es pobre y vive en un país con pocos recursos deberá dar el pecho sabiendo que su niño se contagiará.
Además, existe miedo de que al dar leche en polvo aumenten las diarreas y gastroenteritis. Es necesario invertir en la educación de las madres y en la limpieza e higiene del agua, y una vez garantizados, sí que se puede dar leche artificial con éxito.
La fundación, ViHDA desde 2002 está trabajando en Maragua con el objetivo de conseguir una generación sana a través del apoyo integral a mujeres seropositivas durante el embarazo, el parto y el período de lactancia. Sus acciones se centran en la formación de especialistas en SIDA, y en la construcción y equipamiento de clínicas y laboratorios.
ENFERMEDADES: EL SIDA INFANTIL
En 2005 se registraron 1.400.000 partos en Kenia. De estos, 64.000 eran de madres seropositivas, 22.500 niños se infectaron por el VIH y murieron 20.000. Desde 2006, el gobierno de Kenia con ayuda de ONG internacionales trata, gratuitamente y de por vida, a los pacientes con SIDA.
UN GESTO SALUDABLE
Localiza la película “El secreto mejor guardado” del documental “en el mundo a cada rato”. Planifícate un rato en esta semana para verla.
 ORACIÓN
Señor,
el nacimiento de una persona
es el gran estreno a la vida,
el día que recibes el mejor regalo,
todavía intacto y preparado para hacerte feliz.
Señor, que los niños y niñas
sean los preferidos de esta sociedad
 que ha olvidado a los más débiles.Que sean los primeros,
como lo fueron para ti.

sábado, 8 de enero de 2011

PETER PAN (James M. Barrie)

Nota creada el 28 de septiembre de 2009
" Los niños a lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después que uno haya sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero después nunca volverán a ser los mismos. Nadie supera la primera injusticia: Nadie salvo Peter. (...) Las estrellas son hermosas, pero no pueden participar activamente en nada, tienen que limitarse a observar eternamente. Es un castigo que les fue impuesto por algo que hicieron hace tanto tiempo que ninguna estrella se acuerda ya de lo que fue. Por ello, las pequeñas todavía sienten curiosidades. "

FUNDACIÓN HOGARES CALASANZ, gracias.


Y EN LA INFANCIA TODO ES MÁS DURO.



LOS ÁNGELES DUERMEN EN LAS CALLES (Pedro Sosa)

Cayeron en las calles
en un día gris.
En los bancos del parque,
su nube de papel.
Los charcos, las aceras, los portales
al anochecer los vieron
mirando un cielo donde no pueden volver.

Sus alas se han caído,
no recuerdan ya
de donde han venido, ni si hubo alguna vez
un paraíso distinto
a una sonrisa y una taza de café...


Y entre un mar de zapatos y aceras
en su isla de cartón viajan lejos,
tan lejos de su paraíso,
tan cerca del infierno al que cayeron.
Y el frío congeló la esperanza.
Y el hambre hizo olvidar los olores
del mar y las flores en la noche (bis).


Caminan por las calles,
mundo sin alturas.
No hay vértigo, no hay miedo, no hay donde caer.
Y mientras saborean el menú del hambre:
"Tan cerca de la tierra el pan no sabe igual".
Caídos desde el cielo.
Atados en el suelo (bis).

LOS OBJETIVOS DEL MILENIO

Nota creada el 12 de febrero de 2009

Objetivo 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
Objetivo 2. Lograr la enseñanza primaria universal
Objetivo 3. Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer
Objetivo 4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años
Objetivo 5. Mejorar la salud materna
Objetivo 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
Objetivo 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
Objetivo 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Los ODM constituyen una prueba de la voluntad política de establecer asociaciones más sólidas, y comprometen a los países a tomar nuevas medidas y aunar esfuerzos en la lucha contra la pobreza, el analfabetismo, el hambre, la falta de educación, la desigualdad entre los géneros, la mortalidad infantil y materna, la enfermedad y la degradación del medio ambiente. El octavo objetivo, reafirmado en Monterrey y Johannesburgo, insta a los países ricos a adoptar medidas para aliviar la deuda, incrementar la asistencia y permitir a los países más pobres el acceso a sus mercados y tecnología.