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sábado, 14 de abril de 2012

"LAS ESTRELLAS REBOTONAS"

Hace mucho tiempo, y también ahora, en alguna esquina del universo... había un montón de estrellas a las que no les gustaba nada la vida que llevaban. Estaban hartas  de estar fijas sin poder moverse, sólo titilando de vez en cuando, hartas de que sólo se pudiera fugar una en Navidad, hartas de que sólo pudieran salir de noche.

Estaban muertas de aburrimiento. Eran rebotonas(*). Así que propusieron al resto de estrellas, que eran mayoría absoluta, la posibiliad de cambiar las cosas (¡Nosotras queremos salir también con el sol! ¡Conocer otros mundos! ¡Fugarnos todas! ¡Queremos "BRILLAR" más!). Pero al resto de la mayoría de estrellas les daba mucho miedo el cambio. De manera que las estrellas rebotonas decidieron pedirle ayuda a la Luna.

- ¿Qué podemos hacer? - le preguntaron-. Las demás no quieren cambiar.

- Veréis, mis valientes, yo ilumino un planeta que se llama Guerra, perdón, quise decir la Tierra, y lleva muchos años, muchos años perdiendo su luz. Allí les vendrá muy bien algo más de brillo.

- Pero ¿cómo nos poderemos fugar hasta la Tierra? Somos un montón y sólo se puede fugar una en Navidad.

- Si os unís, lo conseguiréis. Así funciona el universo. Abrazáos mucho, mucho, mucho, hasta que consigáis ser una gran estrella. Sabreís que lo estáis haciendo bien porque cada vez brillaréis más - dijo la Luna.

Las estrellas empezaron el movimiento.

- En cuanto os suelte caeréis a la Tierra. Una vez allí, buscáos la vida...

... Y encontraron la vida. Porque cada estrella eligió a alguien para meterse dentro.

Y es por eso que desde entonces, aquí en la Tierra hay un montón de gente que tiene una estrella. Y saben que cuanto más unidas, más brillan (y en el cielo se reflejan).

Y tú, ¿tienes una estrella rebotona dentro?

(*) Rebotonas: estrellas llenas de vida, que lo pasan muy mal si tienen que estar quietas sin poder evolucionar.

(López Salamero & Cameros Sierra
"Cuentos para antes de despertar"
Ed. Paneta).


viernes, 16 de septiembre de 2011

PROPÓSITO PARA EL NUEVO CURSO: DOMESTICAR CON RITOS.


(…)


-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "


(…)


-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...
-Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...! 


(…)


Al día siguiente volvió el principito. -Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas.


(…)


-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.
-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
-El tiempo que perdí por mi rosa... -dijo el principito, a fin de acordarse.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito, a fin de acordarse. 


(…)
"El Principito" (Antoine de Saint-Exupèry) 


sábado, 8 de enero de 2011

EL PAÍS DE SIEMPRE JAMÁS

Nota creada el 11 de abril de 2010
“Nunca sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser, junto a ti, todo lo que soy” (Gregorio Marañón)
En multitud de situaciones que nos toca vivir a diario nos encontramos con este sentimiento. Un sentimiento de indefensión, de sentirse poco valorado; un sentimiento de no encontrar el espacio donde poder compartir todas las riquezas que uno lleva dentro.
Y esto nos sucede como adultos: en el trabajo, con los amigos, en casa con la familia… Pero como adultos también tenemos la capacidad de relativizar, de dar importancia a lo que realmente la tiene y de escuchar sólo aquellos comentarios (o ausencia de los mismos) que merecen la pena ser escuchados, porque nos conocemos, porque conocemos nuestras virtudes, nuestros defectos, nuestros potenciales…
Pero desgraciadamente no todos somos adultos; nuestros niños, nuestros adolescentes, nuestros hijos, nuestros alumnos; aún se encuentran en ese proceso de buscar su lugar en el mundo, buscar un hueco en este sin vivir, sin parar, sin escuchar, sin dedicar tiempo a lo pequeño, a lo cotidiano, al día a día… Y se encuentran perdidos.
Y sienten como nosotros, los adultos, que tienen muchas cosas que ofrecer, mucho con lo que poder sorprender y enriquecer al que los rodea… pero no encuentran ni el espacio ni el tiempo donde poder demostrarlo. Y aún están aprendiendo a crearse su propia imagen, a conocerse a sí mismos, a poder exigirse con coherencia…
Y necesitan ayuda, pero… no saben como pedirla, quizá ni siquiera se den cuenta de que la necesitan;, sólo tienen ese sentimiento de indefensión, de sentirse infravalorado, que también tenemos nosotros. Y al final, en mayor o menor medida, podemos llegar a tener una imagen “incompleta” de nuestros niños, de nuestros adolescentes, de nuestros hijos, de nuestros alumnos.
Todo esto se acrecenta cuando el niño o el adolescente que tenemos delante, con el que convivimos diariamente, tiene alguna discapacidad, posee alguna dificultad de aprendizaje, de conducta, desconoce el idioma o, simplemente, está viviendo o le ha tocado vivir la dureza de una realidad que algunos no viviremos nunca.
Es verdad que la sociedad en la que vivimos promueve el “aquí y el ahora”, la inmediatez, la exigencia, la competitividad, el “no parar”; que nos sentimos condicionados a renunciar a muchas cosas para poder “seguir el ritmo”, para no quedarnos descolgados de un sistema que envuelve y atrapa, pero quizá deberíamos parar y plantearnos si es éste el mundo, la sociedad, la realidad que queremos para nuestros hijos y alumnos.
Al final, con nuestros actos también educamos.
Quizá deberíamos plantearnos que muchas de las difíciles situaciones que vivimos en las aulas y en casa están potenciadas y alimentadas por este ritmo, por esta pauta.
Es cierto, es fácil decirlo y muy difícil aplicarlo, hacerlo, pero también es verdad que eso de que “lo importante es la calidad y no la cantidad de tiempo”, no es del todo real.
Nuestros niños y adolescentes nos necesitan presentes, necesitan compartir con nosotros sus inquietudes, sus problemas, sus angustias, sus sueños, sus ilusiones… Necesitan sentir que no están solos, que no todo se reduce al momento de la cena, a la hora del recreo o a la hora de tutoría.
Quizá necesiten tener la posibilidad de “ser junto a nosotros todo lo que son”, porque, afortunada o desgraciadamente en esta vida, las posibilidades nos diferencian.
No es complicado, es complicadísimo; para algunos puede que sea una quimera, pero qué es si no la educación sino la esperanza de que nuestros hijos y alumnos consigan ser ejemplo de sabiduría intelectual, social, humana; qué es, sino la esperanza de construir entre todos una mañana mejor, en el que todos tengamos cabida, en el que todos tengamos, al menos, la posibilidad de decidir.
James M. Barrie, en su popular obra “Peter Pan” escribió: " Los niños a lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después que uno haya sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero después nunca volverán a ser los mismos. Nadie supera la primera injusticia: Nadie salvo Peter. (...) Las estrellas son hermosas, pero no pueden participar activamente en nada, tienen que limitarse a observar eternamente. Es un castigo que les fue impuesto por algo que hicieron hace tanto tiempo que ninguna estrella se acuerda ya de lo que fue. Por ello, las pequeñas todavía sienten curiosidades. "
Construyamos entre todos el país de “Siempre Jamás”, donde las estrellas luzcan en el cielo las virtudes que les otorgó quién allí las colocó.

¿QUÉ HAY MÁS ALLÁ DE NUESTRO OMBLIGO? - Para "auto-trabajarnos" la empatía.

Nota creada el 7 de noviembre de 2009

DESTINO CLANDESTINO - TVE 1

http://www.youtube.com/watch?v=5Ku-RZjbaw4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=H_QhzBDtlj4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=2dWVkwmAyVI&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=4XTU0l-gu7c&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=FZKrGEMGEhI&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=ShMij2ruKkY&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=o1UMlzmodqI&feature=related